viernes, 1 de julio de 2011

De la oreja de Malpica al sueldo de la alcaldesa, 25 años en Zafra.

Hace justamente 25 años, el día 1 de julio de 1986, éste que escribe comenzó a ejercer su profesión en Zafra. En Zafra, sí en esta bonita ciudad que yo sólo conocía de oídas porque algunas personas mayores de mi pueblo venían a ella para que el Sr. Malpica les quemara la oreja. ¡Quién me iba a decir a mí, natural de Camas, ese pueblo colindante con Sevilla, que iba a terminar aquí! A los más, las viejas vaticinaban que Joselito el de Pilar, un niño muy listo, llegaría lejos. Y llegó, a Zafra, 135 km. “de lejos”.

Terminada mi especialidad a finales de 1984, encontré un trabajo como adjunto interino en el antiguo Hospital de Osuna (Sevilla), un caserón destartalado otrora casa palaciega. Como quiera que la plaza no era fija, pues uno estaba pendiente de las oposiciones que salían para obtener plaza en la atención primaria, mi vocación. Eran los tiempos de cambio de modelo, de cambio del ambulatorio al centro de salud. Pues bien, un buen día, un compañero con el cual hice la especialidad me dijo que habían salidos plazas en Extremadura, que su cuñado nos arreglaba los papeles y que sólo había que pagar 2.000 pta. de tasas; le dije que qué pintaba yo en Extremadura, que yo lo que quería es quedarme en un sitio cercano a Sevilla, pero, conocedor de mi pasión por las gambas, me convenció diciéndome que tras el examen nos iríamos a Portugal, a un restaurante llamado El Cristo donde se comía marisco barato; no puede resistirme y eché los papeles.

El examen fue en octubre de 1985, en el aún no abierto Hospital Clínico. Bien tempranito, nos montamos en mi flamante Opel Corsa 1.2 LS camino de Badajoz; quedaban muchos km. por delante, pero acostumbrado a mi anterior coche, un Dyanne 6, el Corsa parecía un Mercedes, así que contento y feliz. Tras casi tragarnos ese puentecito que había en la carretera, ese de la curva dentro del mismo, llegamos sanos y salvos, hice el examen y nos encaminamos a Elvas, pero ¡El Cristo estaba cerrado! así que nos fuimos a comer a La Pousada. De vuelta, mi amigo me hizo recalar en Zafra pues como pago por el papeleo me impuso que le invitara a un café en el Parador. Paramos en la plaza de “los escudos” y allí pronuncié mi frase profética: “pues mira, no me disgustaría trabajar en este pueblecito”.

Pasados los meses, recibo noticias del antiguo INSALUD que me dice que pusiera por orden de preferencia las plazas ofertadas; me pillo un mapa, mido las distancias, y la más cercana: Zafra. Así que pongo Zafra en primer lugar y a las pocas semanas recibo una carta: con su oficial lenguaje me dice que he obtenido la plaza de Zafra. Llegué con prisas por irme, al fin y al cabo aquí no se me había perdido nada a mí, pero lo que son las cosas, va pasando el tiempo y…. ¡aquí sigo, 25 años después!

Como tengo escrito en mi perfil de Wikipedia: “Andaluz de nacimiento, extremeño de adopción, español orgulloso de serlo, zafrense de devoción. Más del medio siglo de vida. Dedicado profesionalmente a la medicina. Música e historia, dos de mis grandes aficiones. Alterno el ejercicio de mi profesión con la organización de conciertos de música clásica (esto ya no es así) y mi labor como guía de un museo local... Residente en Zafra (Badajoz) desde hace ya más de 20 años. Llegué a ella por los avatares de la vida buscando el pan nuestro de cada día y quedé prendido en las redes que tienden sus duendes; duendes encerrados en sus piedras centenarias, duendes que flotan en su aire, duendes que te miran desde sus obras de arte… Zafra la ciudad del sur de la Extremadura de España; Zafra "Sevilla la Chica"; Zafra la otrora villa ducal y hoy ciudad que poco a poco, día a día, va cada vez a más; Zafra la ciudad que sabe enamorar al extraño... Hablar de Zafra al mundo para que la quieran conocer y visitar es el objetivo. Informar a quien quiera profundizar en su historia, sus monumentos, sus costumbres, es el camino. Haber sido útil es mi recompensa...Saludos a todo el que se haya interesado por estos artículos de la Wikipedia dedicados a Zafra. PeSaR.

Y aunque la sevillana reza que en Sevilla hay que morir, yo me moriré aquí.