domingo, 16 de junio de 2013

Historia de Zafra. Juventudes Musicales de Zafra "José Cabezón" (1).



Una vez terminada la publicación de las revistas de feria, comienzo a publicar unos artículos relacionados con otra faceta de la historia de Zafra, la historia de una de sus asociaciones culturales más antiguas de la ciudad, con 38 años de existencia. Me refiero a la historia de Juventudes Musicales de Zafra “José Cabezón”. Para este fin cuento con dos elementos fundamentales: - por una parte, el libro que sobre la historia de nuestra asociación escribiera el cronista oficial de la ciudad de Zafra, D. Francisco Croche de Acuña, para celebrar el 30 aniversario de la misma: - por otra, los programas de mano de todos los conciertos celebrados hasta la fecha, la mayor parte de los cuales llegaron a mi poder gracias a la familia de nuestro Presidente de Honor D. José Cabezón Álvarez. Espero que les guste.

En el libro titulado: Historia y crónica de la asociación cultural Juventudes Musicales “José Cabezón” de Zafra, D. Francisco nos dice: “Cuando ya, en la mente la memoria va fallando y la multitud de recuerdos se amontonan cada vez más dificultosamente en el cerebro, para poder realizar este trabajo con toda perfección, nos hemos valido afortunadamente de los testimonios  y recuerdos personales de todos aquéllos que vivimos estas circunstancias y  del verídico y único testimonio de unos folios manuscritos por don José Cabezón, (parece ser que en el verano del año 1998), en los que cuenta con algunos detalles interesantes, el comienzo de esta asociación, que tanto ambiente cultural ha dado a nuestra ciudad en estos últimos 25 años, desde la primavera del año 1975. Igualmente este mismo señor nos transmite unos precisos datos sobre este tema en unos artículos publicados por él en la revista “Zafra y su feria” y en el transcurrir de los años de su trayectoria como presidente de Juventudes Musicales. 

Don José Cabezón ha sido, junto con el citado doctor don José Viñuelas, desde sus orígenes, el alma y principal  impulsor de esta Asociación y sus datos nos pueden servir para confeccionar con toda exactitud una pequeña historia de la misma. Así nos lo refiere el citado señor Cabezón literalmente por su parte en dichos manuscritos, añadiendo la intervención ocasional de algunos otros personajes de esta asociación: “La fundación en la ciudad de esta Asociación fue obra de don José Viñuelas y recuerdo que surgió la idea en el intermedio de un concierto, al que él y yo asistimos y que tuvo lugar en una especie de auditorio-salón actos en el, por entonces bastante nuevo Instituto Suárez de Figueroa. Celebraba el Instituto una “Semana Cultural” y ese día actuaba una agrupación de viento, que se denominaba “Orquesta de Viento”de la Diputación Provincial de Badajoz. Allá en ese intermedio, me comentó Pepe Viñuelas: Sé que existe una Asociación que se llama Juventudes Musicales. Podríamos crear en Zafra una Delegación. ¿Cuento contigo?. Afirmativa fue mi respuesta inmediata. Estableció unos contactos telefónicos y desde Sevilla se trasladó a Zafra el entonces y todavía Presidente de esa Delegación don Julio García Casas. Tuvimos con él una par de reuniones, y para la segunda invitamos a un grupo de personas que pensábamos pudieran estar interesados en la misma idea se conversión en realidad”.


Este señor citado, don Julio García Casas, además de ser una buen pianista, era el Presidente de las Juventudes Musicales de Sevilla, aparte también de ser doctor en Derecho, Magistrado de la Audiencia  y Catedrático en la Universidad de la misma ciudad. Y con su colaboración y consejos se dio comienzo a una tradición musical, que hoy ya ha cumplido sus bodas de plata.


 El día 24 de junio de ese año de 1975, daban comienzo los conciertos musicales, pero como no se contaba con un instrumento pianístico para el acto inaugural que había sido programado, y que iba a estar ejecutado por el mismo don Julio García Casas, para aquella ocasión este señor se trajo consigo un piano de cola desde Sevilla. Con anterioridad se había pedido licencia a la Madre Priora de las Madres Dominicas de la iglesia de Santa Catalina, para realizar aquel acto cultural en dicho templo, que fue concedida con mucho gusto por la superiora de aquella pequeña comunidad que, durante tantos años,  se sentirían complacidas y consecuentes a aceptar el que aquellos conciertos se celebrasen en aquel convento, de tanta tradición mudéjar por su maravilloso artesonado.


Como una anécdota curiosa, puedo relatar que en la tarde de dicho primer concierto, algunos de los componentes de la junta directiva de Juventudes Musicales, estábamos esperando la llegada de la furgoneta que por don Julio García Casas transportaba desde Sevilla el piano de cola para el acto. Entre todos los que estábamos presentes en aquella ocasión, introducimos dicho pesado instrumento en el templo de Santa Catalina y fue colocado en la plataforma elevada del altar mayor de la misma. 


Tan pronto como quedó instalado el piano, don Julio García Casas se dispuso a ensayar, por unos momentos, el recital de las obras de Chopin, que iban a constituir el programa de aquella noche. Su asombro fue grande cuando, tanto él como nosotros los demás asistentes, nos dimos cuenta de las condiciones acústicas que tenía dicha iglesia, no dudando ni un momento que aquel lugar podría ser el elegido para estas sesiones musicales, dada también su situación en el mismo centro de la población, que facilitaba el paso para los que quisiesen escuchar dichos conciertos, y que por supuesto, en la mayor parte de estos años transcurridos, al estar erradicados en un lugar público y sagrado, fue libre y gratis la entrada a los mismos.


 Desde aquel momento, se constituía la directiva con los organizadores de la nuevas Juventudes Musicales de Zafra, que presidía el doctor don José Viñuelas, seguido de la ayuda incondicional y perita de don José Cabezón, junto también con la presencia y ayuda de don Sebastián Torralba, doña Nieves Guerrero, don Horacio Barrena, don Joaquín G. Carvajal, don Eugenio Carrasco y del que esto escribe Francisco Croche.


 Según nos confesaba el mismo don José Cabezón, en aquellos ya lejanos años, el pensar que en una ciudad de Extremadura, una asociación que iba a dedicarse a divulgar la Música Clásica podría funcionar y subsistir, era algo que más bien habría que encuadrarlo en el mundo de lo onírico e utópico".




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