jueves, 20 de junio de 2013

Historia de Zafra. Juventudes Musicales de Zafra "José Cabezón" (5).





Una vez más, seguimos a D. Francisco Croche:

 "El templo de Santa Catalina 

Cuando se comenzaron a organizar los conciertos de las recién creadas Juventudes Musicales en Zafra en aquel año de 1975, lo primero en lo que hubo que pensar, como hemos dicho anteriormente, fue la designación definitiva de un local fijo para estos actos y se pensó en utilizar el templo del convento de Santa Catalina, del que ya se sabía que  reunía unas buenas cualidades acústicas, y que podían ofrecer un buen servicio y provecho a las actuaciones de los artistas. Desgraciadamente, en nuestra ciudad ya hacía unos años había desaparecido por un incendio casual el Teatro Salón Romero, y los dos cines existentes desde el año 1968, no gozaban de un escenario adecuado para la situación de los intérpretes, para la colocación de instrumentos y para la accesibilidad a ellos.

Entre todos pensamos que la iglesia del Convento de Santa Catalina, que tenía una bonita historia en la ciudad y que ya había demostrado su excelente acústica en el concierto inaugural, podía reunir estas condiciones y, en efecto, así fue.

Este monasterio había sido fundado en el año 1500 por la noble dama doña Inés de Santa Paula, con destino a ser la residencia conventual de una comunidad de las monjas de la orden de Santo Domingo. Unos años más tarde, en 1546, cuando el título de Conde de Feria lo ostentaba don Pedro Suárez de Figueroa, casado con doña Ana Ponce de León, a la que con el tiempo se la conocería como “la Santa Condesa de Feria”, los muros de la iglesia de este convento vibrarían de emoción ante las palabras y sermones persuasivos de un eminente hombre de aquel tiempo, como era San Juan de Ávila. Los nobles citados llevaron consigo a aquel santo a su villa de Zafra, para que predicase en ella la Cuaresma, cometido religioso y pastoral para el que contó con la colaboración del excepcional místico y escritor Fray Luis de Granada.

La estancia de estos hombres en Zafra se prolongó durante tres años y, durante esta larga temporada, entre sus trabajos apostólicos figuran las lecciones sobre la primera epístola de San Juan, pronunciadas por el maestro de Ávila en el púlpito de este convento de Santa Catalina, con la devota asistencia de la Condesa de Feria, de su madre política la Condesa de Priego y las damas del palacio residencia de Zafra. Estas lecciones merecen estar hoy incluidas en las obras completas de San Juan de Ávila, como una de sus mejores producciones místicas, y pronunciadas en la Cuaresma de 1546 bajo el artesonado mudéjar de este convento y su cúpula octogonal, que aún exhalan hoy día las esencias del arabismo reinante entre los artistas del tiempo de su construcción y que puede considerarse como una de las más interesantes realizaciones de este arte en nuestra región".

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