domingo, 23 de junio de 2013

Historia de Zafra. Juventudes Musicales de Zafra "José Cabezón" (8).




"La restauración de la iglesia de Santa Catalina 
Sin embargo, para el público que asistía a estos conciertos en el convento de Santa Catalina, no resultaban muy cómodos, para asistir y sentarse en ellos, durante las sesiones musicales, los duros bancos de madera de la iglesia, y estaba haciendo falta otro local más adecuado, que gozando de una buena acústica, se le pudiese prestar también una relativa comodidad para los oyentes.

Toda esta fama ya adquirida y la necesidad de restaurar el dicho templo, por las deficiencias y deterioros surgidos durante los quinientos años de su existencia, promovieron que, con las gestiones de don José Cabezón ante la Reina de España doña Sofía, al menos se le hiciese unas extraordinarias reformas en todo el sagrado local, como fue la instalación de un pavimento de madera noble, que ayudó más a su maravillosa acústica.

 El día 13 de diciembre de 1982, cuando comenzaron las obras de restauración, los conciertos se trasladaban a la iglesia de Santa Marina, que había quedado sin uso litúrgico y religioso por la marcha de ella de los Padres Carmelitas Descalzos. Sin embargo, las malas condiciones acústicas de aquel recinto hacían molesta la audición de dichos conciertos y, gozando de la benevolencia de las Madres Clarisas del Monasterio de Santa Clara, a este otro nuevo local artístico de Zafra se trasladó el piano de Juventudes Musicales, y el 4 de febrero de 1984 se comenzaban a tener estas audiciones, hasta la culminación de las obras de Santa Catalina, en donde siguió formando parte del ambiente musical de nuestra ciudad. De la anuencia y beneplácito de las religiosas franciscanas, nos dice Cabezón, que “haciendo gala de todas las virtudes y exquisiteces del talante franciscano, nos soportan llenas de gozo y derramando simpatía, igual que la entrañable comunidad de las Dominicas”.

Y ahí podría haberse quedado este sencillo templo de Santa Catalina y extraordinario artesonado formando parte del conjunto histórico artístico de esta interesante ciudad de Zafra, si no lo hubiese sacado de su letargo de siglos una nueva utilización artística reciente, como fue la de aquel restaurado local de conciertos para la Asociación de Juventudes Musicales  después finalizabas las obras. Los templos, aunque estén cerrados al culto, quieren seguir siendo lugares de espiritualidad y una acomodación a las exigencias culturales de épocas sucesivas, como han sido su dedicación a ser escenarios de conciertos de música, en especial en las poblaciones que no contaban con locales a propósito para este fin, como era la ciudad de Zafra, antes de construir el actual Pabellón Banesto"...

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